lunes, septiembre 18, 2006

Báilame el agua

Escenas/diálogos de la película "Báilame el agua" cuyos protagonistas son David (Unax Ugalde) y María (Pilar López de Ayala)

Escena 1
María (leyendo lo escrito por David, los dos en la cama):
"A los 18 años nací
el día que murió el otro David
el que se quedó en casa de mis padres
desde entonces sé que la muerte no es algo lejano
sólo un punto en el camino
la muerte soy yo y la ausencia
es la delatora de los sentimientos
son mis dos únicas verdades:
la muerte y mis sentimientos"
David: Cuando lo escribí no te conocía...
mis sentimientos, mis sentimientos han cambiado
pero siguen siendo mi verdad...
y esa verdad eres tú...
Sabes lo que más me gusta de ti??
Tu libertad, tu forma de ver la vida, tu manera de vivir los momentos
María: Ya está?? (risas)
David: Tus besos
María: Ah, ah (risas)

Escena 2
David: Tengo miedo de sufrir
María: Tienes miedo a crecer (María saliendo por la puerta)
David: Tengo miedo a que te vayas

Escena 3
David: La vida pasa y pesa
La vida pasa y pesa
La vida pasa y pesa

Escena 4
María: Qué haces?
David: Escribo una carta a los Reyes Magos
María: Pero ya pasaron
David: Pero para el año que viene
María: Y qué les pides??
David: Que nos devuelvan la vida

Escena 5
Dónde está María??
David: Seguirá en la azotea, yo nunca estuve a su altura

Escena 6
David: Hacía mucho tiempo que no me besabas
María (en la cama enferma): Tú siempre esperas gestos, yo palabras, vivimos en mundos distintos.

Escena 7
María: Me lo lees, nunca lo hiciste (se refiere al poema que le había escrito David)
David: Son sólo palabras
María: Sabes que son lo que necesito
David:
Báilame el agua
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
(Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.)
Sácame de quicio.
(Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.)
Ponme a secar como un trapo mojado.
(No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.)
Llámame tonto.
(Sacrifica tu aureola.
Perdóname.)
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
(Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí
Traga el humo
Arréglalo y que no vuelva a estropearse
Échalo fuera
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora
Sueña retorcido
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos
Dame la llave de tus oídos)
Toca mis ojos (abiertos)
Nota la textura del calor
Hasta reventar
Se yo mismo y no te arrepentirás
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos
Yo te enviaré a los míos
Píllate los dedos
Los lameré hasta que no sepan a miel
Hasta que no dejen de ser miel
Sal, niega todo y después vuelve
Te invito a un café
Caliente, claro
Y sin azúcar. Sin aliento

El poema es de Daniel Valdés (las partes en cursiva en la peli no las dicen)


Resumen 1ª parte

Resumen 2ª parte

1 comentario:

Odiseo dijo...

Báilame el agua. Una grata sorpresa encontrarme en una biblioteca técnica con esta novelita de un jovencísimo Daniel Valdés.
Una historia profunda y muy bien escrita. Muy poética. Me gustó muchísimo.
Y claro, lo que pasa, que después cuando vi la película me pareció mucho peor que la historia que había leido.

"La ausencia es la delatora de los sentimientos. Es la llama que muestra el dibujo trazado con zumo de limón en mi corazón. A simple vista, la pluma mojada en el ácido líquido no dejó huella en mí. Sin embargo, la ausencia, la distancia, el desamor, desvelarán lo escrito en todo su esplendor, mediocridad o inexistencia. Cuando la mano que manejó la pluma se encuentra lejos y no la siento sobre mí, llega el fantasma de su no presencia con el candil. Y, a fuerza de desgarrar mi alma, de quemarme por dentro, sé que quiero a alguien, o qué sé yo. Es otra relación de dependencia: necesito estar lejos de la que duerme conmigo para cercionarme de que quiero seguir soñando a su lado. Si no aparece ese fantasma, está claro: nada me corroe, soy hielo que flota sobre el agua plácidamente.

No es fácil notar la textura del cariño en mi piel cuando estoy cubierto por la miel de sus caricias. Lo físico y lo espiritual se confuden en una bañera de agua tibia. Es sencillo sentir calor, e identificarlo con algo más profundo, cuando su roce quema mis pestañas, cuando entro en sus entrañas. Sin embargo en el momento en que su calidez corporal desaparece, se aleja de mí, sólo sabré que la llama existe si aparece el fantasma con el candil, con el fuego de la ausencia doliente, de la desazón y de la noche y del día. Luego cuando él vuelva, el fantasma se irá de nuevo, y ya no veré el dibujo tatuado con zumo de limón en mi corazón hasta su próxima ausencia."